EL MAYOR OSO DE MI VIDA.

En días pasados le pregunté a Tamaruca http://diariodetamaruca.blogspot.com cual era la peor situación que sus despistes le habían provocado, a lo que respondió narrando una simpática historia en la cual las palabras trabajo, ejecutivos y tanga sobresalen (sigo riéndome Tamaruca).
Bien, pues su relato me hizo ponerme a pensar en mis grandes vergüenzas o "osos".
Supongo que debo comenzar por confesar que provengo de una familia con un muy particular sentido del humor; si tuviera que describirnos solo podría hacerlo como ácidos e irreverentes. Mi padre siempre decía que uno no debía enojarse sino vengarce, y tanto mis hermanos como yo adoptamos esta filosofía desde pequeños.
Explicado lo anterior y con ello el hecho de que mis reacciones no suelen ser por lo común "normales", procedo a contar el mayor oso de mi vida.
No recuerdo la fecha y, aunque tampoco estoy segura, creo que fue un verano de hace 3 o 4 años.
Así las cosas diré que era una cálida noche, hacia un par de horas que habia llegado de la oficina y, tras mirar en mi recámara la TV, decidí ponerme la piyama.
Mi cuarto da a una enorme barranca llena de arboles por lo que acostumbro abrir la puerta de vidrio (que conduce a una pequeña terraza), correr las cortinas y abrir de par en par mis ventanas para que el aire circule y para poder disfrutar del paisaje sin ningún obstáculo.
Como decía, me pareció buena idea cambiarme, así que, con calma, sin dejar de ver la TV me quité la falda y las medias, me puse el pantalón de mi piyama, me quité la blusa y.....
- Gaby.- Me gritó mi madre.- Te hablan por teléfono.
Rápidamente me puse la parte de arriba del piyama, abrí la puerta de mi cuarto, prendí la luz y fui a contestar el teléfono.
Tras platicar cosa de media hora con la amiga que me llamó, colgué y volví a mi recámara, sin pensarlo (y sin apagar la luz) me quité la parte de arriba del piyama y a los pocos segundos el sujetador y de inmediato escuché una serie de gritos, silvidos y expresiones subidas de tono de diversas voces masculinas, de las cuales recuerdo claramente: "Mamacita"; "Primero bailanos un poquito nena" y "Mira tú y no tuvimos que pagar ni un peso por el espectáculo".
¿Como debe reaccionar uno ante una situación como esta?; Bueno, no se los demás pero en mi caso juro que en ese instante claramente vi dos opciones:
1.- Salir corriendo como loca de mi recámara y no volver hasta que el estúpido del nuevo vecino y sus amigos se hubieran ido de su balcón... además de usar el resto de mi vida una bolsa de basura en la cabeza.
Y 2.- Honrar las sabias enseñanzas de mi padre (No te enojes, Vengate).
Como se imaginarán escogí la segunda opción; por lo que despacio me puse de nuevo la parte superior de mi piyama y, mientras la abrochaba, salí a mi terraza con la mejor de mis sonrisas (que aún no se como diablos pude fingir).
Educadamente saludé al vecino, me presenté a sus amigos y mirándolos alternativamente a los ojos les dije lo incómoda que me sentía por la situación y sus comentarios y rematé mi discurso con un dulce y sentido "Ojalá que sus madres o hermanas jamás tengan que pasar por algo así".
Después de eso les desee buenas noches, regresé a mi cuarto, cerré puerta, ventanas y cortinas y corrí como alma en pena a contarles a mi madre y hermana lo que me había pasado (las cuales como muestra de apoyo y cariño casi se hacen pipí de la risa).

Moralejas:

A).- Nunca des por sentado que los nuevos vecinos van a actuar igual que los anteriores. (Ellos jamáz usaban su bendito balcón).
B).- Siempre usa cremas reafirmantes. (¿Se imaginan?, aparte de ser cachada desnuda que "mis niñas" hubieran estado decaidas).
Y C).- Recuerda que siendo educada, dulce y sincera (JAJAJA irónico) puedes hacer sentirse culpable hasta al más pintado.

Pregunta: ¿De que tamaño piensan que fue el arreglo que recibí al día siguiente?.... Y además de una nota de disculpa traía chocolates.

Comentarios

Tamaruca dijo…
¡Jajajajaja! Mil gracias por la respuesta, ¡es genial! :D

Totalmente de acuerdo, con una sonrisa y templaza, se logran mejores resultados sin duda. Creo que me voy a apuntar a esa máxima familiar, a partir de ahora ¡no volveré a enojarme, ja!

Muchos besos...
Qué ilusión me ha hecho este escrito Gaby, gracias otra vez :)
gaby dijo…
Tamaruca, siempre es un placer "hablar" contigo y si, esta entrada definitivamente me la inspiraste tu. Un fuerte abrazo y nos "veremos" pronto.
JC77 dijo…
Tanto la causa del "oso" (jeje, nunca pensé que la vergüenza tuviera ese nombre)como tu respuesta me han hecho sonreir y eso hoy, que tengo un día algo gris, tiene mucho mérito...

Un besazo
gaby dijo…
jc77: Me da gusto haber podido alegrarte un poco el día, creo que de esto se trata todo este asunto de los blogs; que podamos sonreir, pensar o mostrarnos solidarios, sin compromiso, ante alguna entrada.
Más que vergüenza los "osos" son situaciones en las cuales hacemos totalmente el ridículo... En fin, gracias por dejar un comentario y te mando un cariñoso saludo.

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